Por Letra Capital
Mucho ha sido el anhelo de los habitantes de Tixtla porque se le haga justicia a Vicente Ramón Guerrero Saldaña como auténtico consumador de la Independencia Nacional... Para su infortunio ha quedado sólo en eso, en anhelo.
Para los guerrerenses no hay otro que el general Guerrero Saldaña quien consumó el movimiento independentista, pero parece que para el resto del país, en especial para las clases burguesas, reconocer al chimeco rebelde de las escarpadas montañas de esta entidad está lejano, o al menos no ocurrirá en este Bicentenario.
Pero nadie contaba con la visión mercenaria de un hombre que vio en Vicente Ramón la mejor manera de verse beneficiado con dinero, imagen y prestigio placeándose con la promesa de hacer que en la arenga del 16 de septiembre se mencione a éste, como uno de los héroes que nos dieron libertad... Este "visionario" de la historia tiene nombres y apellidos: Jorge Luis Campos Espíritu, alcalde del municipio de Tixtla de Guerrero.
Abanderando la causa y sentir de los tixtlecos, Campos Espíritu inició una "cruzada" para lograr el reconocimiento del insigne tixtleco durante las Fiestas Patrias. Nada más alejado de la verdad.
Lo que en realidad busca es desviar la atención de la sociedad ilusionándolos con algo que no logrará, y no lo logrará no porque no lo merezca Vicente Guerrero, sino porque nada hace por que eso ocurra... Ha demostrado y puesto en evidencia su incapacidad para gobernar un municipio relativamente pequeño... Se ha endeudado y pone en riesgo la estabilidad del Ayuntamiento.
Lo más grave es que ha encontrado en la "obra pública" la mejor manera de pillar para beneficio personal, por el jugoso porcentaje que le toca por cada obra que se ejecuta posterior a su firma de aprobación.
Para nadie es secreto que las obras no las licita. Las pone al mejor postor, vaya, al que le deje más lana. La calidad de cada construcción es lo de menos, lo importante es que se invierta mucho para que la comisión sea grande...
Y cuando alguien protesta, busca echarse a la bolsa al resto de la población publicando mentiras como que va a filmar un documental con René Cardona, donde el alcalde va a ser el actor protagonista, en el papel de Miguel Hidalgo seguramente será su Tesorero, Martín Návez Hernández; el papel de Morelos lo llevará el esposo de su sirvienta, hoy enfundado en el uniforme de director de Desarrollo Social, lugar que convirtió en su caja chica: Corrió a un ladrón que cometió el pecado de robar y entregarle toda la lana a él y a quien, a la hora de los fregadazos, señaló como único responsable para salvarse de la quema... Hoy, como premio de consolación lo tiene como Secretario Particular de las Cosas Inútiles...
En fin, usar el nombre de Vicente Guerrero le resultó una coartada perfecta... Su mejor salvoconducto para evitar los cuestionamientos.
Si las cosas no ocurren como él lo ha planeado, los tixtlecos tendrán otros 100 años, en septiembre del año 2110, para ver cristalizados sus sueños de que nuestro héroe reciba su reconocimiento… Mientras tanto Jorge Luis saca la mayor raja que pueda. Si lo logra o no es lo de menos: De hacerlo, automáticamente logrará cristalizar su sueño de convertirse en diputado local una vez que ya no pueda seguir esquilmando el pírrico presupuesto con que cuenta Tixtla. Y en caso de no conseguirlo, pues se conformará con tener que dejar un “delfin” que no le “agite las aguas”, que no se queje de que le vació las arcas municipales y sobre todo, que le permita tenera a gran parte de su familia cobrando en el DIF, como ocurre actualmente con nuera, hijo, esposa, hermano y hasta nieto, si se quiere ir más lejos.

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