Por Letra Capital
Es la mañana fría del pasado viernes 2 de julio y el pueblo está de fiesta.
Los habitantes son festejados, consentidos y apapachados como si fueran ellos quienes cumplieran años o celebrara algo especial cuando en realidad fuimos invitados por un amigo para que celebráramos juntos su cumpleaños y “Juan Pueblo” se volcó al lugar del jolgorio.
Dos de Julio es la misma fecha en la que exactamente hace 10 años el PRI dejó de gobernar al país después de más de 70 años en el poder. Esa fecha ya nadie la recuerda como un triunfo de la democracia. Algunos la ven como un error mayúsculo. Hoy eso es lo de menos.
Es viernes por la mañana y Héctor Astudillo Flores, alcalde de la capital de Guerrero decidió compartir su cumpleaños número 52 con la sociedad a la que siempre le ha expresado su respeto y compromiso. Pero las cosas se le salieron de las manos. Esta mañana descubrió que tiene más amigos de los que imaginaba; que tiene más seguidores de los que ya sumaba y que su poder de convocatoria llega más allá del final de la demarcación que gobierna. Sí señor, Astudillo Flores ya es un apellido que hace referencia a Chilpancingo en todo el estado.
Hasta ahí llegaron desde el compadre del barrio tradicional hasta el más connotado político guerrerense a darle el abrazo, el regalo y el buen deseo. El lugar estuvo colmado delugareños. Que si no estuvieron ahí ni el Ángel ni el Demonio es muy lo de menos. Nadie más faltó.
Desde tempranito llegamos al llamado y mientras unos asistentes le expresaban su cariño y admiración al primer edil capitalino, otros a toda prisa intentábamos acabar con todo lo que el personal de servicio nos ponía enfrente, fuera pozole, antojitos mexicanos, relleno, chivito, asado y todo cuanto le cupiera a la barriga. Ávidos clavábamos colmillo como si se fuera acabar. Cosa que no ocurrió porque hubo tanta comida como la que cuentan los pasajes bíblicos que hacía quien murió en la Cruz. A Astudillo Flores sólo le faltó convertir el agua en vino. A cambio hubo café, agua de sabor, bebidas gasificadas y con eso tuvimos que conformarnos.
Con esta muestra de arrastre, el alcalde capitalino puso de manifiesto que la gente ya está lista para que cuando él lo decida y busque contender por la gubernatura __misma que una vez se le negó, pero que con ello también el pueblo entendió que al votar se cometen errores, errores que desde el año 2000 aprendimos a corregir y que seguramente en el próximo periodo de elecciones pondremos en práctica lo aprendido en la lección__ tome en esta ocasión la elección correcta.
Tal vez éste no sea su momento, y Astudillo lo sabe gracias a ese andar que dan los años, a los golpes que a través de una carrera va recibiendo y te curten para que en un futuro todos vean en él a un “gallo muy jugado”. Y lo es en esas lídes de la política.
Hasta este día todos seguimos con el buen sabor de boca que nos dejó el festejo del alcalde capitalino, quien además mostró el lado sensible y populachero que no todos los días los hombres que se dedican a tomar decisiones exhiben. Enhorabuena y felicidades.



